El Blog,

monthly thoughts

© Fran Núñez
  • Fran

Como antes, pero no.

Hola, aquí estoy en el mismo lugar que hace muchos años: sentada frente a la pantalla escribiendo un blog. Intenté -con intenté me refiero a que pensé mucho- en hacerlo con imagen en movimiento porque pienso que podía crear algo bonito, pero me da un terror eso de hablar frente a la cámara y toma mucho tiempo (ya empiezo con las excusas, habrán varias en el futuro), así que, haré esto todos los meses, para compartir un poco de los procesos creativos, cosas que me pueden inspirar y pensamientos varios pero sobre todo, seré honesta. Eso incluye que a veces pueda irme a lugares muy oscuros de mi mente y creo que esto puede ayudarme a abrir pequeñas ventanas.


Septiembre. Este año pocas cosas buenas han ocurrido y con pequeña novedad es como si estuviese en una montaña rusa. Recibí un mail del tío LensCulture (si no lo saben, algunos años atrás, quedé finalista en el concurso de Black&White de LensCulture, lo cual me trajo muchas novedades bonitas, justo en el terrible año pandémico). Cuento corto del mail: incluyeron esa foto en la nueva guía de Lensculture Black&White Photography, genial no?




Hace algunos años atrás, diciembre del 2018, para ser exacta, fotografié a Karina. En mi mente, tenía la idea de hacer fotografías “POP”, algo con sombras relativamente duras, brillos y mucho - mucho color. Llevé una tela amarilla e hicimos las fotos en una plaza. El día estaba nublado, así que, la idea inicial no iba a funcionar. ¿Qué resultó?



Lo "novedoso" para mí fue el uso de la tela. Hay una foto (la 6162) que se quedó con una parte pequeña de mi corazón. Ocurrió eso que pasa pocas veces (al menos a mí), que es cuando sabes que tienes LA foto, sea por algo místico o no, algo ocurrió, ese punctum. Después de eso, seguí con lo que me salía natural: naturaleza y un rostro/cuerpo.


Recuerdo que fue un día de mayo, que estaba en busca de una foto para hacerla imaginaria. Algo en la última foto de esa sesión me llamó la antención, algo que no había visto antes. Verán, todo lo que hago es por estados anímicos punzantes. Es así como me muevo creativamente. Hay veces que tengo un sentimiento, como si algo quisiera salir de adentro, me imagino mariposas aleteando. Algo como parir desde el plexo solar. Entonces, así, sin más, aparece "la magia".


Antes Después


Y después de mucho... regresé a la Capital.

Lo más extraño, fue que no recordaba ese sentimiento cuando me fui, y que si no fuera por los muros, probablemente no hubiese recordado lo que me hacía escribir, buscar incansablemente y quedarme.

Y sin darme cuenta, en esos momentos es que estaba sola, todo los que veía era belleza y amor. Antes nunca veía los edificios, no miraba hacia arriba, no me daba tiempo para respirar fuera de mis propias cuatro paredes. No sé si estaba muy cegada que no veía o ahora estaba muy adormecida y sólo fue un invento de mi mente.


Entonces, estaba ahí en el Santa Lucía, viendo todo desde arriba y encontré a Santiago como un personaje, porque seamos sinceros, Santiago visualmente, es un reflejo de la sociedad. Me quedé fascinada con la idea de cómo este personaje recorre y se eleva sin tener nada muy claro, sólo sabe que siempre hay más, pero luego encontré la naturaleza, las ramas de los árboles haciendo un arco de esa pintura-cuento mental, las raíces saliendo y recuperando su espacio. Mi atención se volcó inmediatamente a todos esos espacios humanos que se iban perdiendo en la naturaleza. ¿Dónde están mis raíces?, dejé que mi mente fuera entre uno y otro pensamiento, buscando respuesta. Fue ahí que entendí que Santiago como personaje era sólo un pensamiento queriendo escapar.


Escribí un cuento de esto, de verdad, me voló la mente encontrar tanto amor, y hablando de eso:


"Haz visto los mensajes que te dejo en la ciudad?"


(It wasn't me, don't worry)



Mi última obsesión: Sahar de Tamino. Quienes me siguen en Spotify se darán cuenta, lo escucho todo el día. Ya se me va a pasar :)